A las 17 horas de este sábado Francesca Manazzi y su familia arribaron a Santa Rosa luego de su recuperación tras un tratamiento oncológico y recibir el alta definitiva. Amigos y familiares le armaron una recepción sorpresa.
Una gran cantidad de autos parados en la banquina, globos de varios colores, un Bart Simpson y una Minnie, modificaron el paisaje de la Avenida Illia a la altura de la calle Evangelista de Santa Rosa.
Desde las 16 comenzaron a llegar una gran cantidad de personas para sorprender a Francesca, su papá Sergio y su mamá Marcela, que en auto regresaban desde Buenos Aires con la niña ya curada.
La familia se mostró conmovida por la sorpresa: detuvieron el automóvil para recibir el saludo de los más cercanos.
A las 17 un estruendo de aplausos, bocinazos y gritos se apoderó de esa parte de Santa Rosa. Sergio se bajó, recibió afectuosos saludos, mientras que Marcela sostenía sobre su regazo a Francesca, que no paraba de mirar y sonreír.
Tras la recepción, la caravana siguió por la Avenida Illia, tomó por Circunvalación, llegó hasta la rotonda del avión y sedirigió a la casa de la niña.
Francesca tuvo un diagnóstico de «Tumor de Wilms», poco después de que ingresara a la Guardia del Hospital «Dr. Lucio Molas» con un «dolor de panza». Se trata de una enfermedad que afecta a niños de entre 2 y 5 años. La nena santarroseña tenía 3 años cuando se la diagnosticaron.
Francesca atravesó en total 24 sesiones de quimioterapia: las primeras 12 fueron para los riñones y la otra mitad para los pulmones. «Las primeras en una sola vez a la semanal, los miércoles… y estas últimas eran tres días de quimio con dos semanas de descanso», explicó papá Sergio.
A la pequeña tuvieron que sacarle el riñón derecho y le quedó la mitad del izquierdo. «Nos dijeron que se puede agrandar un poco, pero no se puede regenerar… así que es muy probable que cuando ella sea un poco más grande tenga que someterse a un trasplante de riñón», añadió.