Un policía fue condenado por golpear a un detenido que estaba esposado dentro de un patrullero

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La Audiencia de Juicio de Santa Rosa condenó a un policía a tres años y dos meses de prisión de cumplimiento efectivo, e inhabilitación especial para integrar una fuerza de seguridad, una fuerza policial o el servicio penitenciario, al encontrarlo culpable de los delitos de lesiones graves calificadas –por haberse cometido abusando de su condición de empleado policial– y vejaciones, ello en concurso ideal y en perjuicio de un detenido.

 

La sentencia contra Esteban Samuel Cuello, 38 años, policía de la Brigada de Investigaciones, fue dictada por la jueza Alejandra Ongaro y los jueces Daniel Sáez Zamora y Carlos Besi. El Tribunal, además, ordenó que una vez que el fallo quede firme –aún puede ser impugnado– se envíen copias a la Fiscalía de Investigaciones Administrativas y a la Jefatura de Policía y se proceda a la detención inmediata del imputado.

 

El juicio fue presenciado por un grupo de estudiantes de sexto año (foto), orientación ciencias sociales, del Colegio Tomás Mason de Santa Rosa, quienes estuvieron acompañados por la docente Celia Jacob y la auxiliar Valeria Mensa. La actividad se enmarcó dentro del programa «Educación + Justicia», que promueve el Superior Tribunal de Justicia, y al concluir la jornada las defensoras oficiales Paula Arrigone y María Antonella Marchisio conversaron y respondieron preguntas de los alumnos y alumnas.

 

Con las pruebas reunidas durante el debate, la Audiencia dio por probado que Cuello y otro policía llegaron a las cuatro de la madrugada a una casa ubicada en Villa Tomás Mason, en Santa Rosa, y encontraron a tres personas en la vereda. Cuando les piden sus identificaciones, el acusado y la víctima comenzaron a discutir.

 

En ese contexto, Cuello «lo tiró al piso boca abajo (a uno de los jóvenes), le colocó la rodilla sobre la espalda, lo esposó con los brazos atrás, lo levantó e introdujo en el asiento trasero del vehículo policial; sentándose él a su lado, trasladándolo a la Brigada», según se detalló en la sentencia. El móvil era conducido por el otro policía.

 

«Durante el trayecto, Cuello le colocó la remera sobre la cabeza, tapándole la cara; lo insultó, lo agravió y lo ofendió, comenzando a agredirlo físicamente, propinándole golpes de puños en todo el rostro, debiendo (su colega) detener el vehículo varias veces por esas circunstancias», agregaron los jueces.

 

Una vez que llegaron a la Brigada, el denunciante fue ingresado a uno de los calabozos, «pero debido a las heridas que tenía, y que fueron descriptas en los informes médicos, (el otro policía) solicitó la intervención inmediata de Sanidad Policial y luego su derivación al Hospital Evita, donde le practicaron las curaciones correspondientes. Horas después le dieron la libertad», remarcó la Audiencia.